
El oficio de Israel Guirao y la voluntad y entrega de Rojas Ramírez en el sexto, premiados con calurosas ovaciones en La Maestranza
Salió Jaime de Pedro pleno de disposición, marchándose decidido a los toriles para recibir al primero de la tarde más allá de la segunda raya; donde el de López Gibaja terminó por arrebatarle el capote en la larga cambiada de rodillas. Ya con la muleta, el novillero se enfrentó a un astado con cierto genio que embestía de forma rebrincada, haciendo que le costara limpiar los muletazos. De Pedro se fue asentando poco a poco sobre el albero, firmando los pasajes más templados y reunidos en los últimos compases del trasteo, antes de pasaportarlo de una estocada caída. Vuelta al ruedo tras petición minoritaria.
Israel Guirao estuvo impecable con el segundo de la función, demostrando en todo momento que es un novillero que anda muy preparado y con el oficio bien aprendido. Toreó con excelente compás de capa, templando en unas verónicas de excelsa factura donde supo esperar muy bien el viaje de un astado que venía midiendo y quedándose corto en los lances. Con la franela cuajó una labor aseada, limpia y de mucho gusto, en la que brilló con luz propia al echarse la muleta a la mano zurda; por ahí dejó una impronta de gran torería y trazo hondo al natural. Remató su importante actuación de un pinchazo y una estocada desprendida. Ovación tras leve petición.
Un verde Nicasio Carbonell pasó las de Caín ante el tercero de la tarde, un astado exigente que pedía el carné. El poquísimo bagaje y la escasa técnica que acusa el joven espada le hicieron pasar un auténtico mal rato sobre el albero, viéndose desbordado en todo momento por las complejas condiciones de un novillo que requería un oficio que Carbonell todavía no atesora.
Javier Spínola estuvo pleno de disposición durante toda la lidia, mostrando un concepto del toreo sumamente amplio y variado. Se enfrentó a un cuarto de la tarde que ofreció una movilidad franca y de cierta clase en sus embestidas, que sin embargo fue acusando el desgaste y viniéndose a menos a lo largo del trasteo. El novillero mexicano plantó cara con firmeza y logró cincelar muletazos de buena factura y trazo limpio por ambos pitones. Su labor se emborronó al atascarse de mala manera con los aceros, acertando con el verduguillo justo en el instante en el que sonaba el fatal tercer aviso. Ovación.
Rodrigo Villalón se acopló bien y templó las embestidas del quinto de la noche, un astado que se desplazaba con mayor recorrido, largura y fijeza por el pitón derecho. El novillo amagó y acusó en varios pasajes de la lidia su querencia de querer rajarse hacia los tableros, pero el animal nunca terminaró por huir del engaño. El espada maduró la faena sobre la diestra, ligando series estimables. Vuelta al ruedo.
Rojas Ramírez provocó un auténtico clamor en los tendidos con los faroles con los que recibió al cierraplaza. Frente a él tuvo un astado de una movilidad muy exigente, ante el que el diestro logró acoplarse para ligar las tandas por el pitón derecho con transmisión. Por el izquierdo, se desbordó más el novillero. Ovación tras dos avisos.
FICHA DEL FESTEJO:
Sevilla, tercera clasificatoria del Ciclo de Promoción.
Novillos de López Gibaja.

















