Ignacio Sabater y Cristóbal de Lara puntúan en la primera del Ciclo de Promoción de Sevilla

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La personalidad de Armando Rojo, el temple de Manuel León y la madurez de Íñigo Norte, que cautivan a la afición de La Maestranza, sin premio

Manuel León digna capacidad ante las complicaciones del abre plaza

Se marchó Manuel León a toriles para recibir a porta gayola al abridor de la tarde, un eral frío de salida que manoseó las telas saliendo suelto y enseñando un incómodo punto de genio. Supo esperarlo el sevillano para dibujar verónicas verticales, antes de intentar fijar por chicuelinas de mano baja a un animal que seguía siendo un desentendido manojo de nervios. Fue de gusto el prólogo de muleta, de hinojos, con ayudados por alto, antes de que la faena entrara en los terrenos de la madurez; y es que el novillo, que repetía calamocheando con informalidad, exigía telas limpias y vuelos precisos para no terminar de descomponerse. Buscó León la pureza del toreo despacio, topándose con la condición rebrincada del pitón izquierdo, lo que le obligó a cimentar los pasajes más rotundos y hondos por el derecho, ahí donde el torero olvidó la estética accesoria para entregarse al sometimiento, encauzando y templando la desordenada acometida antes de abrochar la obra por bernadinas y una estocada inapelable. Vuelta al ruedo.

Todo voluntad en Ignacio Sabater ante el enclasado segundo

Se fue Ignacio Sabater a la puerta de toriles a portagayola, pero la excesiva distancia difuminó el envite al no atender el novillo a su llamada; tuvo que ser ya en el tercio donde encandilara a los tendidos con vibrantes faroles de rodillas. El de Polo Sáiz fue un eral de nota: noble, pronto, con fijeza y que repetía con franca clase, un animal que terminó por acusar el lógico desgobierno de un novillero al que aún le falta el bagaje necesario para someter dicha calidad. No obstante, siempre estuvo pleno de voluntad y disposición durante todo el trasteo, Sabater logró templar su bisoñez en una estimable serie al natural, donde le llegó más al novillo y acertó en llevarlo encauzada en los vuelos, firmando los pasajes más reunidos de una labor siempre voluntariosa que culminó con una estocada contraria. Oreja tras aviso.

Oreja al personal toreo de Cristóbal de Lara

No pareció muy sobrado de fuerzas en el capote el tercer eral, un animal que midió sus energías en los primeros tercios pero que terminó por sacar un agradecido fondo de franqueza. Cristóbal de Lara basó su obra en un concepto puramente personal, buscando siempre el relajo y acompañando la embestida con la cintura en templados y estéticos derechazos. El trasteo bajó de tono al natural, donde el viento comenzó a molestar la limpieza de los trazos. Echándose de menos una mayor estructura y orden, con todo, Lara apuntó muy buenas formas y un sello propio de alta nota, pasaportando al astado de una estocada ligeramente desprendida. Oreja.

Impecable Íñigo Norte con el manso cuarto

Abanto y muy suelto de salida resultó el cuarto. Tras un brindis al respetable, Íñigo Norte se plantó con firmeza ante un animal que cantó su mansedumbre quendiéndose rajar desde las primeras de cambio. Estuvo impecable el novillero, derrochando una capacidad técnica al pelear para dejarle la muleta puesta en la cara, haciendo que el engaño fuera el único horizonte posible para sujetar las nobles pero huidizas embestidas del eral. Pese a que el manso siempre buscaba las tablas, Norte firmó una labor perfecta y plena de voluntad, en la que lo puso todo antes de emborronar su notable mérito al atascarse con la tizona. Ovación.

Armando Rojo emborrona con la espada una importantísima labor plena de gusto

Sensacional estuvo Armando Rojo, que ha calado en Sevilla a través de un concepto puro y profundamente clásico, cincelando extraordinarios muletazos por ambos pitones que rezumaron una clase excelsa. Aunque la lógica bisoñez exige pulir ciertos aspectos técnicos, toda la obra gozó de una estructura impecable, basada en el cite perfecto, la sutil precisión de los toques y el mérito de torear con los vuelos de la muleta, llevando la embestida con gran suavidad. Fue una verdadera lástima que emborronara tan importante actuación al marrar con la espada, perdiendo los trofeos pero dejando impreso en el albero un sello tan gustoso que caló hondo en la Maestranza, siendo despedido con una calurosa ovación tras escuchar un aviso.

Firmeza asentada de Daniel García frente al temperamento del sexto

Cerró la tarde Daniel García frente a un eral de mucho temperamento que exigía un mando preciso. Se vio a un García muy asentado y voluntarioso, y, aunque hizo falta someter más por bajo las embestidas, el novillero se mostró muy asentado y voluntarioso durante todo el trasteo. Dejó una estocada trasera. Vuelta al ruedo.

FICHA DEL FESTEJO:
Sevilla, primera clasificatoria del Ciclo de Promoción.

Novillos de Polo Sáiz.

  • Manuel León: Vuelta al ruedo tras aviso
  • Ignacio Sabater: Oreja tras aviso
  • Cristóbal de Lara: Oreja
  • Íñigo Norte: Ovación tras aviso
  • Armando Rojo: Ovación tras aviso
  • Daniel García: Vuelta al ruedo

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