Vuelta al ruedo de Juanmi Vidal y Roberto Cordero en Sevilla

Reseñas3 weeks ago432 Views

La clase y el clasicismo de un Antonio Santana sin aceros protagonizan una destacada labor de gusto en la segunda del Ciclo de Promoción

El empaque de Curro Muñoz emborronado con la espada

Humilló con nobleza el novillo que suponía el debut de Pablo Mayoral en la Maestranza en las verónicas de salida de Curro Muñoz. Antonio Santa realizó un quite por tafalleras; y Muñoz no se quedó atrás replicando por el mismo palo, sufriendo un duro revés al ser prendido entre los lances afortunadamente sin mayores consecuencias. Inició la faena de muleta con gusto y torería por bajo, antes de hilvanar derechazos de indudable empaque a los que respondió con fijeza y franqueza un novillo de excelente condición. Por el pitón izquierdo el astado tardeó un poco más, pero atesoraba una clase excelsa; ahí se echó de menos que el novillero le dejara la muleta más puesta en la cara y le llegara más para forzar la repetición. Se sintió siempre más cómodo Muñoz por el pitón derecho, aprovechando la pronta y repetidora embestida del eral para cuajar series ligadas y de bello estilo, firmando una digna obra, que quedó una ovación tras un mitin con la espada.

El asentado clasicismo de Antonio Santana por encima de las dificultades del segundo

El saludo capotero de Antonio Santana llegó en vibrantes faroles de rodillas que luego se convirtieron en entregadas verónicas, lanceadas con un lacio capote de vueltas verdes que delataba la autoría y el préstamo del genio de La Puebla. El prólogo de su faena tuvo un planteamiento impecable en las formas, genuflexo y rebosante de gusto, antes de medirse a un novillo difícil, de mejor embroque que finales, que tendía a suponer un problema al soltar incómodas tarascadas al término de cada muletazo. Santana se mostró muy asentado al natural, logrando inicios de pases magníficos, aunque el astado se descompusiera invariablemente al final de la suerte; con todo, el novillero mantuvo el orden, la perfecta colocación y un corte clásico de gran deleite. Intentó entrar a matar sin muleta, pero el astado echó la cara arriba con violencia, impidiéndole por completo pasar en el embroque. Silencio tras aviso.

Manolo Martínez: entrega y voluntad con pasajes de buen tono al natural

Pleno de voluntad estuvo Manolo Martínez ante un tercero de la función que no ofreció facilidades, caracterizado por esa incómoda condición de hacer hilo. La faena resultó de altibajos, acusando demasiados enganchones, pero en el ruedo nunca faltó la entrega absoluta de un novillero que, poco a poco, fue cogiéndole el aire a la embestida; de este modo, lo más destacado de su obra llegó sobre la mano zurda en una tanda mucho más acoplada, limpia y templada. Fue bueno también el epílogo por ayudados por alto de bonita factura, antes de recetar una media estocada en buen sitio que dio fin a su voluntariosa labor. Ovación tras discreta petición.

Roberto Cordero da una vuelta al ruedo premio a su magnífico toreo al natural

Dejó Roberto Cordero una faena de claro ascenso en la que, si bien le costó centrarse en los prolegómenos del trasteo, supo serenarse para ir acoplándose poco a poco al buen ritmo y la franca condición del cuarto de la tarde. El cenit de su obra llegó al echarse la muleta a su magnífica mano izquierda, firmando pasajes al natural verdaderamente sensacionales y de mucho ajuste; ahí, el novillero se asentó en el albero, y corrió la mano con profundidad, llevando las embestidas cosidas detrás de la cadera en trazos plenos de hondura. Tras el aldabonazo al natural, dejó un pinchazo previo a la estocada definitiva. Vuelta al ruedo tras petición.

Meritoria faena de Cristian Restrepo ante la exigente movilidad del quinto

Dejó Cristian Restrepo verónicas en su buen recibo capotero al quinto, en lances que se corearon con verdadero clamor por parte de sus numerosos partidarios en los tendidos. El espada colombiano estructuró una faena de muchísimo mérito y correcto planteamiento ante un novillo que descolgó con una arrolladora y exigente movilidad; un animal que por momentos le sacó el aire al novillero pero que no logró descomponer su firmeza. Restrepo toreó con asentamiento, logrando limar la acometida para hilvanar pasajes ligados por ambos pitones en un trasteo de constante superación que concluyó con un pinchazo y una estocada algo desprendida.

Juanmi Vidal cuaja una interesante faena al cierraplaza

Juanmi Vidal cuajó una faena de interés, en la que hizo gala de una encomiable plenitud de oficio. Con la muleta, Vidal sometió la embestida por ambos pitones, hilvanando tandas ligadas, templadas y rematadas por alto con mucha prestancia. Marró con la tizona, antes de enterrar el acero con una gran ejecución. Vuelta al ruedo tras fuerte petición.

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