
El profesor de la Escuela Taurina de Algeciras se sincera con Novilleros de Andalucía sobre la salud que gozan las Escuelas y la importancia de las mismas
La Escuela Municipal de Tauromaquia de Algeciras vive un momento de crecimiento marcado por la incorporación de jóvenes y el refuerzo de una enseñanza que va más allá de lo puramente técnico. Así lo explica su profesor, Juan Repullo, quien subraya que el futuro de la tauromaquia pasa por la vocación, el esfuerzo y la formación en valores.
Repullo, con una amplia trayectoria en el ámbito taurino, tiene claro cuáles son las cualidades fundamentales para quien aspira a ser torero: “Lo primero es la vocación, ese llamado interno que te hace amar esta profesión, y junto a eso, un mínimo de valor. Sin valor, es imposible ponerse delante del animal”.
El proceso de aprendizaje, según detalla, es largo y progresivo. La mayoría de los alumnos llegan sin conocimientos previos, lo que obliga a comenzar desde lo más básico: aprender a manejar el capote y la muleta, colocarse correctamente y entender los tiempos del toreo. “Eso no se consigue de la noche a la mañana”, señala.
A medida que avanzan, los alumnos combinan el entrenamiento con el llamado toreo de salón, fundamental para educar el cuerpo, con sus primeras experiencias en tentaderos. Es en ese momento cuando se enfrentan por primera vez a un animal real, una prueba clave que permite ver la actitud de cada uno: “Hay algunos que se arrugan y otros que tiran hacia adelante”.
Más allá del aspecto técnico, Repullo hace especial hincapié en la evolución personal de los alumnos. Muchos llegan sin conocer la disciplina propia de este ámbito, pero desde el primer día se les inculcan normas básicas de respeto y educación. “Aprenden a saludar, a dar la mano al maestro y a los compañeros. Son valores que quizá no han visto en otros sitios”, explica.
En este sentido, destaca que la formación taurina contribuye a desarrollar cualidades esenciales como el sacrificio, la constancia y la capacidad de sobreponerse a las dificultades. “Aquí te caes y tienes que volver a levantarte. Y eso lo van a trasladar a su vida, sean o no toreros”, afirma.
Entre los errores más frecuentes, el profesor señala la falta de paciencia de algunos jóvenes: “Muchos quieren empezar la casa por el tejado. Hay que tener los pies en el suelo, ser humilde y trabajar día a día”. Recuerda que incluso las grandes figuras del toreo han pasado por etapas de esfuerzo y sacrificio antes de alcanzar el éxito.
Actualmente, la escuela cuenta con 16 alumnos y atraviesa una etapa esperanzadora gracias al creciente interés de la juventud. Repullo destaca que este fenómeno no se limita a grandes ciudades, sino que también se percibe en entornos más cercanos: “Cada vez vienen más chavales con amigos o en pareja. Si esto es una moda, bendita sea”.
El docente asumió el cargo en 2016 tras la jubilación del maestro Melo, quien sigue vinculado a la escuela como profesor honorífico y colaborador habitual. “Es un gran apoyo tenerlo a mi lado”, reconoce.
Con una base sólida de alumnos y un renovado interés por parte de las nuevas generaciones, la Escuela Taurina de Algeciras afronta el futuro con optimismo, apostando por una formación integral que combina técnica, valores y pasión por la tauromaquia.