
El ganadero de Alvalle habla con Novilleros Andalucía sobre los orígenes de un proyecto nacido desde la afición más profunda y convertido, cuatro años después, en una realidad dentro del campo bravo
La pasión por el toro bravo no siempre llega por tradición familiar. A veces nace desde dentro, como una obsesión silenciosa que termina convirtiéndose en forma de vida. Ese es el caso de Javier Albar Valle, responsable de la ganadería Alvalle, un proyecto joven levantado desde la afición más pura y desde la ilusión de quien persigue un sueño largamente imaginado.
Con apenas cuatro años de recorrido, Alvalle comienza a dar sus primeros pasos en el campo bravo, buscando poco a poco una identidad definida y un tipo de toro propio. Sin prisas, pero con las ideas claras, la casa trabaja desde la selección y el equilibrio, tratando de cimentar una base sólida sobre la que crecer en el futuro.
¿Cómo llega Javier al cargo de ganadero?
Llego al cargo de ganadero porque era mi sueño desde pequeño.
¿Viene su vocación por herencia familiar?
No, mi vocación no viene de familia. Viene de una afición desmesurada y de un sueño que cumplí hace cuatro años
¿Cuáles son las características del toro que busca en Alvalle?
Me gusta un toro armónico, sin sacarlo del tipo. Un toro en torno a los 450 kilos y, como mucho, los 500.
¿Cuál es el toro perfecto para un ganadero?
El toro perfecto lo tengo reflejado en los sementales: bajos, de pecho ancho y rematados por detrás. Muy fijos y con mucha transmisión.
¿Qué significa para usted la ganadería Alvalle?
Es un sueño cumplido y con ganas de mucho futuro.
¿En qué tercio busca la personalidad del toro de Alvalle?
Me fijo mucho en la fijeza en el caballo y en que venga de largo. Y luego, en la muleta, que embista por abajo y tenga desplazamiento, porque creo que eso es lo que transmite.
¿Con cuántas camadas trabajáis actualmente?
Ahora mismo tengo la camada de añojos, porque hasta que no tenga la ganadería realmente en la mano no quiero pasar a otros niveles.
¿En qué se basa a la hora de seleccionar los cruces?
Tengo muchos criterios, pero siempre busco compensar: una vaca con más temperamento con un toro más noble, y al contrario también.
¿Qué busca Alvalle?
En la vaca buscamos, lo primero, la bravura. Y dentro de eso, nobleza, recorrido, humillación y duración. A partir de ahí, con la base de vacas hecha, eliges el semental en función del momento de la ganadería: si necesitas más movilidad o, al contrario, más nobleza.
¿Qué objetivos se marca la ganadería para esta temporada?
Con lo poco que he tentado en hembras estoy contento. Empiezo la temporada en mayo con nervios, pero también con muchos sueños, porque creo que eso es lo que me hace esforzarme todavía más.
En Javier habla la ilusión intacta del ganadero que todavía vive cada avance como una conquista personal. Sin artificios ni grandezas impostadas, Alvalle crece desde la paciencia, la observación y el deseo de construir un toro con personalidad propia. Porque en el campo bravo, antes que los resultados, siempre llegan los sueños. Y es precisamente ahí donde empieza todo.