
El alumno de la Escuela Taurina José Cubero ‘Yiyo’ de Madrid afronta este jueves su compromiso en la primera novillada del Ciclo de Promoción de la Real Maestranza
La Real Maestranza de Caballería de Sevilla volverá a convertirse este jueves en el escaparate de las grandes promesas del toreo. Entre los jóvenes que harán el paseíllo en la primera novillada del Ciclo de Promoción de Nuevos Valores se encuentra Daniel García, alumno de la Escuela Taurina José Cubero ‘Yiyo’ de Madrid, que llega a la capital hispalense dispuesto a aprovechar una oportunidad única.
Con tan solo 16 años y natural de Madrid, Daniel afronta una de las tardes más importantes de su todavía corta trayectoria. Para cualquier novillero, anunciarse en Sevilla supone un reto especial, pero también la posibilidad de cumplir uno de los sueños que le han acompañado desde que decidió dedicarse al toreo.
“Es una ilusión enorme, un sueño desde pequeño”, reconoce el joven madrileño, que tendrá la oportunidad de mostrarse ante una de las aficiones más entendidas y exigentes del panorama taurino.
La preparación de cara a esta cita ha estado marcada por la ilusión y las ganas de que llegue el momento de vestirse de luces en el coso del Baratillo. Daniel afronta la tarde con la intención de disfrutar, pero también de transmitir al público la pasión con la que vive el toreo.
“Llego muy ilusionado, con muchas ganas y espero que sea una tarde muy bonita tanto para mí como para el aficionado, que podamos disfrutar todos y que la gente vea que quiero ser torero”, afirma.
Los aficionados que ocupen los tendidos de la Maestranza se encontrarán con un novillero dispuesto a dejarlo todo sobre la arena y a demostrar la determinación con la que afronta cada compromiso.
“Van a ver a un Dani que se va a entregar y no se va a dejar nada dentro, que quiere ser alguien importante en el toreo”, asegura el joven alumno de la Escuela ‘Yiyo’.
Con la ilusión intacta y el sueño de triunfar en Sevilla, Daniel García buscará este jueves dar un paso importante en su camino dentro del mundo del toro y dejar una grata impresión en una plaza que puede marcar el futuro de cualquier novillero.