
Triunfal cierre del certamen en el coso de ‘El Arenal’, donde brilló la juventud con aroma de futuro
La Línea de la Concepción volvió a vestirse de toros para acoger la gran final del Certamen Provincial de Escuelas Taurinas de Cádiz. En el coqueto coso de El Arenal, con media entrada y un ambiente de ilusión contenida, se dieron cita los nombres llamados a escribir el porvenir de la tauromaquia gaditana.
La tarde tuvo el sello noble de la casa Fermín Bohórquez, con un lote de buen juego, destacando el tercero y el quinto, premiados con la vuelta al ruedo. El cuarto fue lidiado como sobrero.
Antonio Santana abrió plaza con temple y gusto, mostrando firmeza en los embroques y saber estar en los terrenos. Su labor, seria y entregada, fue premiada con una ovación tras aviso.
Isaac Galvín dejó una actuación de buen trazo y disposición, aunque la espada le privó de mayor premio. Dio una vuelta al ruedo tras dos avisos.
Juan Jesús Rodríguez, que a la postre resultaría el triunfador del certamen, fue todo entrega, valor y torería. Entendió a su oponente con aplomo, midiendo los tiempos y haciendo gala de una muleta templada. Cortó dos orejas tras aviso y conquistó, con justicia, el primer puesto de la competición.
Samuel Mancilla mostró firmeza y actitud en una faena de menos a más, saludando una ovación tras aviso.
Juanmi Vidal, otro de los destacados de la tarde, cuajó una labor llena de frescura y compás. Cortó dos orejas tras aviso, dejando claro que su nombre debe seguirse muy de cerca.
Pancho Romero mantuvo el nivel con raza y personalidad en una faena de corte clásico, premiada también con dos orejas.
Juan Manuel Viruez, que cerró el festejo, derrochó voluntad y buena disposición, siendo premiado con una oreja tras aviso.
Los premios y el porvenir.
Concluido el festejo, el jurado dio a conocer los resultados de esta edición del certamen provincial, que dejó el siguiente podio:
1º Juan Jesús Rodríguez
2º Juanmi Vidal
3º Pancho Romero
Entre ovaciones, fotografías y abrazos, se cerró una tarde de emociones limpias y promesas que empiezan a tomar cuerpo. Cádiz, tierra de luz y torería, puede mirar al futuro con esperanza: en las manos de estos jóvenes se adivina la continuidad de una historia que sigue latiendo fuerte en los ruedos de la provincia.











